Observa con atención.
Explica con rigor.
Una guía útil combina la curiosidad por los materiales con explicaciones precisas y límites claros.
Observaciones y pruebas
La descripción de un tejido debe apoyarse en la muestra concreta de la que se habla. Una fotografía puede sugerir una textura, pero no permite confirmar la composición, la construcción, las certificaciones ni las prestaciones. Las afirmaciones que dependen de ensayos deben indicar el método, la muestra y la fuente.
El contexto importa
Las guías generales explican formas de observar, comparar y tomar decisiones. No son fichas técnicas de un tejido concreto. Cuando un resultado depende del ligamento, el acabado, la mezcla de fibras o el uso previsto, el texto debe dejar claro ese contexto.
Imágenes y autoría
Las imágenes editoriales generadas con IA se identifican. Son ilustraciones; no sirven como prueba de un producto, un taller o una estructura técnica. Los relatos de experiencias propias deben identificar a quien las aporta y distinguir sus observaciones de la información procedente de otras fuentes.
Fechas y revisiones
La fecha de publicación indica cuándo aparece una guía por primera vez. Se añade una fecha de actualización cuando cambia el contenido de forma sustancial, no cada vez que se vuelve a generar el sitio. Las correcciones importantes deben explicarse en el artículo.